martes, 12 de enero de 2016

Capítulo 6: Malvavisco


No sé si esto se está desarrollando bien, pero por el momento me ha gustado como ha ido todo, es interesante (hasta para mí misma), como esta historia está creciendo… gusta. En serio… y espero que a ustedes también.


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Porque te volviste como mi familia, como mi hermano, mi querido hermano…
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Expectativa: -Omnisciente-

El Rey Qkrenog apilaba y sellaba unas hojas tranquilamente en su oficina.

Y para sorpresa de todos los habitantes que lo lograron ver entrar, la compañía del Rey Xevul presente. La razón de visita parecía verse seria y agobiante, lo pareció desde que él entró.

Xevul: ¿Sabías que por esta semana… lo que sea que este atacando a nuestros habitantes, ha dejado inquietantes notas? *dijo él, agarrando unas hojas con una cara de “esto no puede ser posible”*
Qkrenog: No *dijo rápidamente* No supe *alzó su mirada poderosa hacia Xevul, para luego decir;* ¿Qué dicen las notas?

Xevul dio un gran suspiro, como si lo que fuera a salir de su boca fuera lo más asqueroso y repugnante que pudiese salir de ella.

Xevul: Es que… *dudó una vez más* En serio es demasiado…
Qkrenog: ¿Tanto así? *río y Xevul volteó a verlo molesto* Vamos, dilo de una vez, así se te será menos pesado *dijo tranquilo, con la intención de calmar a Agua*
Xevul:Terminamos con él. Con todos. No son una pena, nadie lo es… Disfrutamos hacerlo. Lo único útil para nosotros son sus almas, corromperlas es sencillo y divertido. Nos encanta. Vamos de poco en poco, la cantidad de nosotros aumenta, nos hacemos más fuertes. Tenemos la esperanza de matar a todo Antares… sí, así es Xevul, eso haremos. Así que deja de intentar y pégate un tiro en la cabeza de una vez. Sabemos que eso es lo que has querido hacer desde hace mucho… Espero y estés leyendo esto, porque quiero darte la gran noticia de que nos notaste… demasiado tarde… vaya pena… y antes de que te des cuenta, estarás muerto.” *casi tartamudeó en cada expresión, parecía que se le había quedado sellada cada palabra en su cabeza, que él no necesito leer esas hojas que tenía entre sus manos temblorosas*

Los ojos de Xevul contenían terror y confusión. Él se veía con una respiración agitada, demasiado aturdido que comenzó a sudar por experimentar ese temor nuevamente.

El Rey Fuego estaba pasmado, no había visto a nadie alterarse de esa forma.

Pensó decir que estaba exagerando pero lo pensó mejor… sí, era horrible, se dio cuenta de ello a mitad del párrafo, también lo turbó, pero no tanto como lo hizo con él. Por primera vez, en todo el contacto que tuvo con él durante esos años, sintió compasión, clara compasión… si se burlaba, lo lastimaría más y haría que Xevul desconfiará más de él, algo muy poco conveniente. Consolarlo, comprenderlo… esa fue la primera vez que tales opciones cruzaron por su mente. Las emociones esas se sintieron algo maricas… pero eran un milagro de todas formas.

Qkrenog: ¡Ya deja de lloriquear maldita sea! *gritó molesto al no saber cómo actuaría “suave”  un hombre de su altura con alguien de un casi similar rango* ¡Tienes mi apoyo! *Xevul lo miró* De seguro son unos mocosos adolescentes andando por ahí en la vida tratando de ser más idiotas de lo que ya son. Estoy contigo Xevul, los combatiremos juntos… *dijo levantándose de su silla* ¡Lo haremos como hermanos! *Gritó con ánimo*
Xevul: ¿…Qué…? *preguntó suspicaz*
Qkrenog: La palabra “amigos” no me quepa en la cabeza… *dijo con autosugestión* Hermanos suena mucho mejor, por el gran hecho de que te siento así, porque cuando me salvaste me demostraste lo que nunca pensé que vendría de ti… ahora te apoyaré hasta el fin, porque te volviste como mi familia, como mi hermano, mi querido hermano…

El Rey terminó de revisar y sellar, acompañó a Xevul de improviso al lugar “donde atacó quien sea quien fuese el atacante. Ja, viva la redundancia”, pensó Qkrenog.

Cruzaron la frontera, tuvieron que viajar en una nave aérea durante aproximadamente dos horas hacia un lugar apartado, cerca del océano. No era muy poblado el lugar en especial, tenía vegetación neutral, había césped en todo el camino, algunos que otros árboles y arbustos en una cantidad media y no exagerada. Era cómodo, pero el problema era los tsunamis y terremotos que se presentaban ahí. Cómodo pero para nada seguro vivir allí en gran cantidad.

Sin embargo, existían pobladores, que aprendieron a tratar con ello, lo que impresionaba era que quienes vivían en esa zona tenían poderes medios en Agua. Una razón para tener algo de cuidado allí, Xevul no lo había visitado con frecuencia, no tenía idea de si ellos eran de una forma u otra, talvez eran tranquilos… talvez no. “Cuidado máximo al entrar” Xevul se repitió a sí mismo.

Piloto: Rey Agua, Rey Fuego, ya vamos aterrizar, por favor apaguen los dispositivos y aseguren los cinturones *dijo, resonando su voz suavemente por el parlante*
Xevul: Ay… Que mal… *murmuró*
Qkrenog: ¿Qué? ¿Dijiste algo? *Dijo apartando unos audífonos*
Xevul: Tienes que guardar eso y asegurar tú cinturón, ya vamos a aterrizar *dijo con un tono por primera vez, autoritario*
Qkrenog: ¡Perfecto! *chilló alegre* ¡Pareció haber pasado años! *exclamó pasando sus manos por sus mejillas melodramáticamente* Mis piernas están muertas… ¡Oh no! ¿Y si me parto la cara al salir? *dijo con cara de niño preocupado* ¿Xevul…? *sin respuesta* Xevul… ¡Ugh!… *expresó rendido*

La intención de la actuación de Qkrenog era hacer reír a Xevul y que él le siga el juego, lamentablemente no funcionó. El Rey Agua estaba preocupado, su ánimo cambió antes de que Fuego se diera cuenta de ello. Eso lo molestó y mucho. Quería reírse, como cualquier hombre lo haría en momentos serios. Un hombre como Qkrenog.

Aterrizaron, salieron con algunos guarda-espaldas, tanto de agua como de fuego, cuidaban cada uno de los pasos que daban los reyes. Unos atrás, otros adelante, otros a los lados, así, formando un círculo alrededor de los dos hombres.

La brisa era fría, el pueblo se veía desde la distancia, casi parecía abandonado desde allí.

Qkrenog: ¿Qué se sabe acerca de este lugar? *preguntó viendo con escepticismo el pueblo a lo lejos*
Xevul: Tienen pocos pobladores, los tsunamis y terremotos en estas zonas son frecuentes *respondió él, con los ojos en blanco*
Qkrenog: Deja de preocuparte, lo revisaremos nosotros ¿no? Podremos sentir algo que los investigadores no sintieron *mira a Xevul* ¡No habrá problema, somos los más poderosos en todo Antares!
Xevul: *lo mira* Claro que sí *dice sonriente*
Qkrenog: He visto esto anteriormente.
Xevul: ¿Qué cosa? *pregunta dudoso*
Qkrenog: Este momento en el cual vas a un lugar que no conoces, es algo muy común. Miedo, incertidumbre… pavor, *mira a un guarda-espalda que lo observaba en secreto* Más miedo *dice algo sarcástico y amenazante, el guardia que parecía avergonzado enseguida dejó de verlo, “como si fuera un perro con la cola entre las patas” pensó*

Él lo despediría lo tan pronto posible como llegué a casa, los metiches no son aceptados como buenos trabajadores del Rey Fuego. “Sí, estás escuchando, pero por favor no observes hacia mí y las personas con las que hablo, como si esta conversación te incumbiera, porque no lo hace. No te mencionamos, así que ahora, ¡largo y no vuelvas!, que los groseros no son aceptados mientras yo esté aquí…”.

Las casas estaban reforzadas por afuera con ladrillos y cemento, después venía una capa interna de madera, lo que hacía que las casas fueran cálidas por dentro. Pudieron ver esa construcción por una que estaba destrozada y dejaba ver su interior, todo despedazado. Manchado de un color escarlata, ese color tan llamativo y hermoso causaba que la pesadez del lugar aumentara.

El Sr. Lofater observaba temerosamente, a cada uno de los rincones más horribles, su mirada caía… actuaba como un gato timorato, recelado y repulsivo a lo que miraba en esos pequeños lugares tan apartados, pero tan horribles. Restos de cadáveres, varias partes fraccionadas, rasgadas… destruidas… dejando de ser lo que eran… Oh dios.

Llegaron a un hogar extraño, las paredes interiores estaban manchadas del humo negro que pareció esparcirse por ahí con anterioridad, también tenía agujeros redondos en esos murales, de formas casi irregulares.

Según Xevul, ahí fue donde encontraron las notas.

Estaba vacío, solo había objetos quemados, cosas con apariencia de roca… ¿Por qué escogerían este lugar para específicamente dejar un mensaje? ¿Cuál era el punto de todo esto?

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Expectativa: -Shery Sun-

No había recordado lo cuan divertido que era conocer chicos.

Oh, sí, chicos.

Son algo simple, algo divertido, algo diferente. No como las chicas… sí, público querido, eso lo estoy diciendo yo, una chica, creo… Ja.

No odio a mi propio género ni eso, solo sé que con las chicas es amistad, risas, en cambio con los chicos… la cosa se puede expandir (considerablemente, por cierto) puedes aprender cosas nuevas, que puede que nunca aprenderías con esa compañía femenina de siempre. No solo es amistad, no solo son risas, sino que es una gran revelación de que ese sexo opuesto también puede sentir y reaccionar. En serio, yo pensaba que reaccionaban al azar, que eran vacíos, pero no lo son, explorarlos emocionalmente es divertido e interesante, la mejor manera de hacerlo es hablar con ellos, escucharlos… ver que no son tan diferentes a las chicas o a ti como dicen serlo y eso, es lo que más adoro de ellos, lo que más me atrae.

Observé algo hermoso en este planeta.

Algo llamado “noche” se apoderó de todo el espacio en el que yo me situaba, atrapando todo lo que había en mí alrededor, mientras yo, me sentía cautivada por toda esta nueva belleza que se arremolinaba. En serio… era hermoso.

Según Sonic este manto oscuro se mantenía como unas 11 horas. Allí, en el más grande océano invertido. Solo que ahora el océano era negro, y con unos puntitos blancos por todas partes, esas, eran las estrellas.

Las mismas que vi una vez por un telescopio del laboratorio de los científicos fuego, ellas solo eran unas bolas de fuego entonces, tan enormes… y tan temibles. Pero desde aquí, eso cambiaba. Parecían inocentes, alegres, animosas, como si fueran personas que traían esperanza y amor a tu vida. Simplemente así.

Yo quiero ser una estrella.

Juro que me sentía cansada, ni tenía ánimo para expresar alguna emoción, algo que estaba muy contrastado con la actitud de mi compañero el azulito.

Talvez para él esto era ya algo normal, pero para mí no. El tener que viajar y pelear con un robot el mismo día, es agotador, demasiado, ya estoy que me muero... No puedo creer que esté aquí, quisiera irme, pero a la vez no… dios mío no… mi valentía y cobardía están debatiendo molestamente dentro de mí, otra vez.

La cólera impulsiva debatiendo con la melancolía insegura. Esas palabras danzaron de forma divertida por mi mente, me reí torpemente. Por un minuto parecía algo muy común decirlas. Luego, me di cuenta de la profundidad de las palabras, y lo más impresionante es que las dije sin pensarlas… MINDFUCK, pls.

Sonic: Oye, ¿sigues aquí? *dijo pasando una de sus manos enfrente de mi cara*
Shery: *estaba ahora yo recostada en el gran sillón y él estaba sentado en una silla alado* Mira, por primero… ¿Por qué no habría de hacerlo? *es decir, sin mí, no hay fiesta azulito. Por obvio, yo siempre estaré aquí*
Sonic: La baba ya se te caía *dijo a la vez que aguantaba el lanzarse a carcajadas* como algo así *luego de un segundo, su cabeza estaba inclinada, sus ojos en blanco y su baba cayendo a propósito, dude en reírme o asquearme*
Shery: *escogí la segunda* ¡Ugh!, ¡no hagas eso! *dije asqueada, dudando en si empujarlo o no, quiero decir, su saliva parecía amenazarme a caerse en mi mano al mismo tiempo que yo lo empujase,…asco*
Sonic: *rió mientras se limpiaba su saliva y me miraba con esos ojos divertidos, ahora, sí reí un poco*

Ahora, según un aparato que estaba colgado en el muro, eran las 7:24 de…la...noche… vaya, se sentía raro decirlo. Sin embargo me encantaba.

Sonic: Shery. *dijo con profundidad*
Shery: ¡Dioh mío! *exclamé molesta, ya me estaba comenzando a dormir y se sentía como si el sueño iba a ser cómodo* ¿qué?
Sonic: Ven conmigo *respondió incorporándose en sus dos delgadas piernas* Quiero mostrarte algo más *incluyó tranquila, mientras se iba*
Shery: ¡Pero no te vayas! *ordené al mismo tiempo que me levanté y lo seguí desesperada*

Lo perseguí algo cerca de la casa en la que se estaba, vi que él se acercaba a una luz anaranjada, al final se detuvo, y desde ahí se vio de nuevo a la rosita, el rojo y el amarillo, ellos estaban acercando unas varitas al fuego que tenían algo blanco en sus puntas... ¿Qué se supone que era eso? Sólo me acuerdo sus nombres, no sus colores, diablos. Ojalá no se molesten.

La única mirada que se alzó fue la de Amy, Amy es su nombre, que bien que me acordé antes de que tuviera que tuviera que hablarle, que estresante…

Shery: Hola, Amy *dije suave mientras me senté a su lado. Respeté su espacio, aún no la conocía bien*
Amy: Hola, Shery *lo dijo con una pausa significativa antes de mi nombre, pues mira, no me causó confianza tal pequeño despiste. Creo que arrugué la nariz a penas ella lo hizo, que inevitable*
Shery: Bien…, *dije tratando de llamar la atención de Sonic, quien estaba sentado entre Tails y Knuckles (automatismo por favor)* ¿Qué querías enseñarme azulito? *pregunté como si nada, con mis brazos cruzados*
Sonic: *me sonrío con los ojos entre-cerrados ante “azulito” durante unos segundos, luego exhaló una risa y miró a la flameante llamarada en el centro de todos* quería enseñarte esto, *dijo divertido alzando una bolsa de esas cosas blancas* ¿Sabes qué es?
Tails: Yo creo que ella ya sabe lo que es *dijo en tono sarcástico hacia Sonic, antes de que yo articulará alguna palabra*
Knuckles:
Malvaviscos * el tipo grande cantó la palabra, satisfecho de solo ver la cosa blanca, luego la metió toda en su boca*
Sonic: Sí, *respondió rodando los ojos, no grato de ver que sus dos compañeros respondieran antes que yo* ¿Sabes qué es? *preguntó de nuevo, con su cara en un tono anaranjado por esa cálida llama en la oscuridad*

Ansiedad se generó dentro de mí…

¿Debía decírselos o no? ¿Qué vine desde otro planeta para recolectar ni sé qué cosas para salvar el susodicho? ¿Qué dirían al respecto? ¿Sospecharían, o se sorprenderían, o me apoyarían? ¿Me acusarían con alguien por ser una intrusa sin papeles? Pero… un momento ¿acaso aquí se necesitaba papeles para entrar? Todo se veía diferente a mi hogar.

Mi casa era cómoda, hasta en lo que hacías molesto y malhumorado era cómodo, talvez por la… desarrollada… tec-no-lo-gía…

Entonces, si era así: no habría problema en decírselos, pensé. Este planeta es inofensivo comparado con el mío, si se los digo, tendré que hacerlo amistosamente, talvez el planeta en sí sea pasivo, pero no creo que sus habitantes lo sean del todo.

Shery: No, en Antares no he visto eso jamás en mi vida *respondí al fin*
Amy: ¿No? *preguntó curiosa y confundida* Pero… este malvavisco es delicioso ¿Cómo esto no puede existir allá? *preguntó, cuestionando al mismo tiempo con sus brazos*
Shery: Bueno… talvez si exista, es decir, lo que yo como en mayoría es… carne *musité con los hombros abajo, sintiendo mis mejillas cosquillear*
Tails: Bien, *dijo el pequeño* pero podrías probarlo, no está nada mal *repitió el, asintiendo hacia mí, me ofreció una varita*
Shery: De acuerdo *acepté dudosa, observando la varita de madura con condescendencia* ¿Ahora…?
Knuckles: Ahora necesitas un malvavisco *dijo como si hubiera respondido a algo obvio, que tonta me sentí…*

Sonic se levantó de repente, se acercó y me entregó unos cuantos malvaviscos.

Eran blancos, eran cilíndricos y también eran suaves… parecía como si me fuera a comer una nube… nube cilíndricamente encantadora y tierna.

Observé a escondidas los palos de los demás, no quería que se burlaran de mi otra vez. Ellos los habían clavado, justo en el centro. Yo hice lo mismo, luego, lo acerqué a la llama. El malvavisco comenzó a derretirse, se hizo de color negro y ahí fue cuando cayó.

Diablos.

Cogí otro, lo clave otra vez. Ahora, lo acerqué de nuevo, pero no tanto como el anterior. Este se comenzó a tornar amarillo, creo que eso estaba bien… es decir, se veía bien.

Le di vueltas hasta que todo tomará ese color, de nuevo vi a escondidas; Knuckles lo devoraba, Amy le daba mordiscos, Sonic lo cogía, lo baboseaba para luego sacarlo, observarlo con felicidad y luego metérselo de nuevo. Tails lo observaba por unos momentos para después comerlo, yo noté que el gozaba en silencio… Eso es Tails… puedo ver tu alma.

Je, ok no.

Opté por explorarlo de todas las formas. Lo agarré, estaba caliente y más suave que antes, lo acerqué a mi nariz… ese olor sí que era muy bueno, casi susurré. El malvavisco estaba hundido en ciertas partes, e hinchado en otras, de alguna forma tal apariencia aumento mi apetito.

Lo mordí, nada por el momento.

Lo metí en mi boca, ahí fue cuando el sabor nuevo atacó mi paladar, creo que era dulce… si dulce. Lo había probado, era algo suave antes, algo aburrido, pero en este instante, yo quería más.

Clave otro, Sonic rió cuando lo hice.

Sonic: ¿Te gustó? *preguntó sonriente*
Shery: Sí *respondí asintiendo, tapando la vista hacia el interior de mi boca*
Tails: ¿Ves? Te lo dije *dice el zorrito alegre* Sabía que te iba gustar
Knuckles: Ay Tails… ¿A quién no le podría gustar esta maravilla?
Amy: A un amargado sin vida talvez *dijo sin más*
Sonic: Bueno chicos, ¿unos cuantos más y nos vamos?

Todos respondieron que sí. Me cuestioné porqué, luego me acordé que tenían una casa, una en donde hay mucho más abrio que este lugar, el quedarse aquí, sería anunciar que eres un tonto. No me opuse, solo seguí comiendo malvaviscos mientras Sonic seguía riéndose, creo que lo hacía algo desesperadamente, pero no importó, yo lo disfruté.

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Este capítulo fue importante y a la vez solo pasajero, solo para divertirse y tranquilizarse con tonterías de la leona, todo a lo loko wn xD

El próximo será más intenso, este fue muy calmado, por el hecho de que en la parte de Shery, se trató sobre algo trivial, no tan importante, pero sin embargo e igualmente entretenido.

Necesitaba escribirlo, ella lo necesitaba, tanta cosa, ya me hace doler la cabeza…


Espero y lo hayan disfrutado. Pues esto mejorará.